Nació en Calahorra alrededor del año 35 d. de C., y marchó a Roma donde, tras completar su formación, llegó a ser un célebre abogado. Con el tiempo alcanzó tan alta reputación que Vespasiano creó una cátedra de Retórica para él. Fueron discípulos suyos Plinio el Joven, Juvenal, Suetonio y Tácito. El prestigio de esta dotación imperial contribuyó a que llegara a ser la suprema autoridad en Retórica hasta después de su muerte, alrededor del año 96 d. de C.
El año 88, aproximadamente, se retiró de la enseñanza para escribir su gran obra destinada a la preparación del orador, la Institutio Oratoria. Aunque es probable que durante la Edad Media se conocieran algunos fragmentos, el texto completo no se utilizó hasta el año 1416, fecha en que fue descubierto en el monasterio de San Galo por el humanista italiano Poggio Bracciolini. Desde ese momento, su popularidad fue creciendo progresivamente y formó parte de los planes de estudios de toda Europa.
Quintiliano en sus inicios
Quintiliano es un referente en relación a la retórica, toma como principios básico lo enseñado por Cicerón, y le da especial importancia al discurso, considerando como elemento central del mismo la capacidad de persuadir al otro. De este modo, diversos autores han estudiado este aspecto de Quintiliano. Así Fajardo lo cita:
La ignorancia no puede coexistir con la elocuencia. Sólo tienen capacidad de persuasión verdadera los hombres sabios y buenos porque lo que mejor convence es el ejemplo. La elocuencia es incom- patible con el vicio y compañera inseparable de la sabiduría y la verdad. Es decir, Quintiliano, le da importancia al discurso, pero sobre todo a la coherencia entre el discurso y la acción, relacionando esta integridad con la virtud de quien expone. Como menciona el autor, no puede haber una separación entre lo que se dice y lo que se hace pues la concordancia es ejemplo de coherencia, y a su vez de la nobleza en aquello que se expone.
Escritos que perduran en el tiempo
Entre los años 1475 y 1600, se publicaron más de un centenar de ediciones de las Institutiones. En ella se resumen de forma didáctica y clara todas las nociones fundamentales de la Retórica antigua. Su principal valor, por lo tanto, no es la originalidad sino la cantidad de información que suministra y la calidad pedagógica que ofrece.
Obra maestra: La institutione oratoria es una obra enciclopédica que recoge todo cuanto es necesario para formar a un orador, en doce volúmenes. fue publicado poco antes del final de su vida.
Creía que todo el proceso educativo, desde la infancia en adelante, era relevante para su tema principal de la formación de un orador.
En el Libro I, se ocupó de las etapas de la educación antes de que un niño ingresara a la escuela de retórica misma, de la que escribe en el Libro II. Estos dos primeros libros contienen sus observaciones generales sobre los principios educativos. Los libros III a XI se refieren a los cinco ejes tradicionales de la retórica: invención, disposición, estilo, memoria y entrega. También se ocupa de la naturaleza, origen y función de la retórica y los diferentes tipos de oratoria, sobretodo de la oratoria forense (que se utiliza en los procedimientos judiciales). El Libro X contiene una encuesta de autores griegos y latinos, recomendada al joven orador para su estudio. El libro XII trata del orador ideal en acción, una vez completada su formación: su carácter, las reglas que debe seguir para defender un caso, el estilo de su elocuencia y cuándo debe retirarse (Britannica, s.f.).
Quintiliano dedica especial atención a la Psicagogía, al estudio de los aspectos emotivos del discurso. Distingue entre las emociones «imaginativas» y las «humorísticas». Entre las «imaginativas» separa la «patética», afección o pasión, y la propiamente «ética» o moral. La «patética» es vehemente y arrolladora, aunque momentánea; la «ética» es lenta e invasora, pero permanente.
El orador, según Quintiliano, debe ser capaz de «imaginarse» a sí mismo en la situación del oyente, de «simpatizar» con él. No puede conformarse con tratar de convencerle con argumentos racionales sino que, además, ha de emplear los recursos que exciten las emociones del oyente y lo muevan a adoptar una determinada actitud y a efectuar un coherente comportamiento. Reinterpreta la distinción aristotélica entre éthos y páthos: el primer concepto requiere un estilo sobrio y el segundo un afecto vehemente.
Trata también de la risa ‑de su esencia, origen, efectos y aplicación oratoria- (Isabel Paraíso, en Tomás Albaladejo y otros, 1998, I: 101-124). La presenta como un desequilibrio más o menos momentáneo, y advierte de la dificultad que supone y de los riesgos que entraña su uso excesivo.
Describe los principales cambios fonéticos griegos y latinos, a partir del principio de la economía y de la eficacia lingüísticas, y esboza unas nociones de la «acción oratoria», la recitación, la presencia y el ademán. Presenta unos ejercicios basados en la imitación de los modelos; se trata, sin embargo, de una imitación activa que, entrando en competencia con sus antecesores más ilustres, aspira a superarlos mediante la emulación.
Quintiliano y su paso por la oratoria: docencia
Además de ser un referente en la retórica, es también un referente en la educación, pues como señala Soriano (2014), Quintiliano consideraba que los alumnos debían realmente querer a sus maestros y considerarlos como padres de sus mentes. Es decir Quintiliano quería que los docentes realmente se comprometieran en la formación de los estudiantes, ayudándolos a alcanzar sus objetivos.
De igual manera Negrín (2013), retoma esta imagen paterna señalada por Quintiliano y las características consideradas para tal fin como la integridad, la actitud positiva hacia el estudiante, la formación intelectual y la didáctica. Es decir, Quintiliano sienta las bases de lo que es un docente en la actualidad, las competencias señaladas por Quintiliano son las que necesita un docente motivado, comprometido con sus estudiantes y con la claridad necesaria para saber que el aprendizaje se centra en el estudiante y no en el conocimiento. Su relación con la pedagogía.
Ideas para un Aprendizaje colaborativo: Quintiliano
Por lo investigado en varias fuentes podemos afirmar que Para Quintiliano educador, la enseñanza mutua era necesaria; cada aprendiz enseña a otro. Del mismo modo, los gremios del arte consideraban indispensable que los aprendices trabajaran en grupo, y que los más hábiles enseñaran a los menos experimentados. No fue sino hasta los siglos XVI, XVII y XVIII cuando aparecieron las primeras tendencias pedagógicas que ponen especial atención al aspecto grupal de la educación, la ventaja de enseñar a otros para aprender del aprendizaje entre iguales; entre los pedagogos destaca Charles Gide, quien fijó las bases del sistema cooperativo (Arteaga, 2006).
Educación pública: Defendía la educación en la escuela, en contraposición a la acostumbrada educación particular desarrollada en el hogar o domicilio. Tanto por la interacción que debe haber entre los alumnos, así como con el docente. Además, afirmaba que los niños adquirían defectos de los demás adultos que no contaban con educación.
En la convivencia colegial el niño aprenderá a limitarse en beneficio ajeno, y aprenderá también de sus compañeros. Los textos de Quintiliano sobre la convivencia infantil en la escuela parecen inspirados por su modernidad en Froebel o la Montessori. La escuela es una experiencia previa a la vida política, y un aprendizaje para el futuro ciudadano, ya en su calidad de súbdito, ya de gobernante. Aparte de esta beneficiosa convivencia, la escuela ofrece otro aspecto que la hace insustituible: la emulación.
-La emulación, según Quintiliano, causa progresos mayores en el estudio, así a los principiantes y tiernos les es más gustoso, por lo mismo que es más fácil imitar a los condiscípulos que a los maestros.
Hay que recordar a Quintiliano, considerado el padre de la Pedagogía, para ver como algunas de sus técnicas se relacionaban con el aprendizaje cooperativo. En mi percepción, motivaba mucho a una educación flexible, práctica, utilizando diversidad de recursos y métodos y entendía el proceso de enseñanza- aprendizaje como un sistema recíproco, en el que maestro y alumno debían participar de manera activa y entre los cuáles debía haber afecto y respeto mutuo.
Al colocar al docente en un rol de padre fomenta el vínculo emocional docente estudiante y esto a la vez impacta en la interacción de los estudiantes, ya que son los valores que se transmiten.
Uno de los grandes pilares del aprendizaje colaborativo es que el hombre es un ser social y necesita relacionarse, con otros. De este modo, Vigostky (1982) señala, que las personas pueden generar una evolución de su psique a través de la comunicación, y esto impacta en el desarrollo social y educativo. Este enfoque tan importante en la creación de un modelo tan importante como el aprendizaje colaborativo se sostiene en los principios básicos de la educación señalados por Quintiliano quien le daba especial importancia a que los estudiantes aprendieran uno de otro. Es decir, unos de los autores más importantes del aprendizaje colaborativo, retoma los conceptos dados hace cientos de años por el impulsor de la retórica y de la integridad en el discurso y en la labor docente, Quintiliano.
Referencias:
Arteaga, P. (2006). Aprendizaje colaborativo: un reto para la educación cubana actual. Instituto Superior Pedagógico “Pepito Rey” Pedagogía 2007. Recuperado el 10 de abril de 2012 en Www.Bibliociencias.Cu/Gsdl/Collect/.../Aprendizaje_Colaborativo.Pdf
Basye, D. (5 de agosto de 2014). Aprendizaje personalizado vs. diferenciado vs. Individualizado. https://www.iste.org/es/explore/Education-leadership/Personalized-vs.-differentiated-vs.-individualized-learning
Domingo, J. (2008). El aprendizaje cooperativo. Cuadernos de trabajo social, 21, 231-246. Recuperado de:Gardner, H. (2005). Inteligencias múltiples. Revista de Psicología y Educación, 1(1), 17-26. Recuperado de http://revistadepsicologiayeducacion.es/index.php/volumenes/send/3- revista-numero-1-ao-2005/16-revistaparte4gardner1.html
Isabel Paraíso (1998), «Psicoanálisis y Retórica: la teoría de la risa en Quintiliano y en Freud», en T. Albaladejo, Emilio del Río y J. Caballero, I: 101-124.
José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera (1994), Historia breve de la Retórica, Madrid, Síntesis.
Negrín Fajardo, O. (2013). Historia de la educación española. UNED - Universidad Nacional de Educación a Distancia. https://elibro.upc.elogim.com/es/ereader/upc/48594?page=38
Soriano, G (2014) .Quintiliano y el humanismo en Portugal entre los siglos XV y XVIII.eHumanista. Recuperado: https://www.ehumanista.ucsb.edu/sites/secure.lsit.ucsb.edu.span.d7_eh/files/sitefiles/ehumanista/volume27/4%20ehum27.soriano.pdf
Tomás Albaladejo, Emilio del Río y José Antonio Caballero (eds.) (1998), Quintiliano: Historia y actualidad de la Retórica, 3 vols., Logroño, Instituto de Estudios Riojanos.
Integrantes:
-Enrique Rivera
-Giovanna Vassallos
-Catherine Silva
-Nuria Kapetanovich
Comentarios






Excelente trabajo grupo 2!
ResponderGracias de verdad fue un valioso aprendizaje que nos permite generar otras técnicas de enseñanza.
Muchas gracias, fue muy interesante y valioso el trabajo realizado en equipo.
Muchas gracias!!. Ha sido un valioso aprendizaje.
ResponderEliminar¡Felicitaciones! Se evidencia la participación de todos en conjunto. Creo ha sido una experiencia enriquecedora el poder tener la oportunidad de hacer estos trabajos que salen fuera de la caja. Seguro crearan cosas aún más lindas. :)
ResponderMuy interesante el trabajo realizado, en especial por la sistematización de la propuesta educativa de Quintiliano. Me pareció muy ilustrativas la página, debido a las imágenes usadas. Y me gustó mucho también el tik y tok con el resumen de sus ideas..
Responder¡Muy interesante!
ResponderQue da muy claro el vínculo entre la enseñanza mutua y la importancia de la interacción, propuestos por Quintiliano; y el aprendizaje colaborativo. Interesante también el vínculo que encuentran con la propuesta de Vygostski. Me pregunto qué otras de sus ideas habrán sido tomadas por otros autores más modernos.
Motiva a seguir investigando sobre este autor.
¡Gracias!
Me gustó mucho la forma en que redactaron la entrada, sentí en todo momento que leía una historia y me fué muy fácil comprender los conceptos, creo que el componente histórico también contribuyó a esto. Complementaría con algunos ejemplos actuales tal véz. Excelente blog!!!
ResponderMuchas graciaaas! Ha sido muy interesante!
ResponderFelicidades compañeros!
ResponderSu presentación fue encantadora y muy ágil.